Nuevos hábitos

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Los hábitos que mantenemos, ya sean buenos o malos, condicionan nuestra vida. Muchas veces no somos ni siquiera conscientes de ellos, es decir, no nos planteamos siquiera por qué los llevamos a cabo.

Para comenzar un nuevo hábito no hace falta esperar a que empiece un nuevo año. Hace unos meses me propuse cambiar algunas cosas. Por aquel entonces no tenía claro que es lo que estaba pasando pero sabía que algo no iba bien.

El primer cambio, que para mí habría sido inconcebible años atrás, fue el de la regla de los cinco segundos. Como resultado ahora cuando suena el despertador salgo de la cama inmediatamente y no me concedo el peligroso snooze que tiempo atrás me podía tener hasta una hora tratando de despertar definitivamente.

Ha sido un buen cambio porque ahora dispongo de más tiempo por la mañana, evitando, dentro de lo posible, empezar el día con carreras y estrés.

Tras el éxito de ese cambio el segundo hábito que me propuse incorporar fue el irme a dormir a las 23:30, como muy tarde a media noche, para conseguir un mínimo de 7 horas y media de descanso. Por lo general, lo cumplo y algunos días que estoy cansado a las 22:00 ya estoy durmiendo.

Este cambio sumado al primero me han permitido contar con unos horarios de descanso más regulares, de hecho, suelo mantenerlos incluso los fines de semana o durante las vacaciones.

Con respecto a la salud, he incluido fruta a media mañana y a media tarde. Por la mañana picoteo algunos frutos secos, nueces y avellanas principalmente, y alguna onza de chocolate negro. Esto me permite mantener el hambre controlada y evito comer porquerías a causa de un ramalazo de intensa hambruna, de los que me hacían arrasar con medio frigorífico.

Para evitar los problemas de sueño he sustituido el tercer café del día por achicoria y, ahora que me he acostumbrado al sabor, podría decir que casi me gusta.

Por otra parte, he abandonado el azúcar y tomo el café solo, con un poco de leche y fruta en el desayuno, y lo disfruto más.

Lo mejor de todo es que estos cambios son planificados, meditados y no me está costando trabajo mantenerlos en mi día a día. Esa es la grandeza de pensar antes de actuar. Existe una motivación que ilumina tu camino y así es más fácil recorrerlo.

Es bueno cambiar si el cambio es a bien, pero más bueno es pararse a pensar antes si el cambio merece la pena.

No hace falta ser un Leo Babauta para llevar a cabo cambios en tu vida pero, desde luego, leer alguno de sus consejos tampoco te vendrá mal.

Un saludo.

Lost in Translation

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Mi gran handycap en el caso del inglés ha sido siempre la redacción. Principalmente porque no la practico. En castellano más o menos me defiendo pero en inglés me entra la flojera y desisto a las primeras de cambio.

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Minimalismo materialista

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Es fácil pensar que cuando uno tiende hacia el minimalismo deja más hueco en su vida a lo espiritual y se aleja de lo material. En mi caso, lo espiritual lo tiene bastante complicado para anidar con lo que ese espacio lo reservo para cuando encuentre con qué rellenarlo. El caso, es que en vez de alejarme del materialismo estoy volviéndome un poco neomaterialista, si es que existe algo así. Es decir, empiezo a valorar más los objetos que poseo ya que, si voy a tener pocos prefiero tener los que más se ajusten a mis principios.

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Qué es lo que quiero

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Quiero a mi familia, a la que he creado junto con mi mujer y a la que me trajo a este mundo y en la que crecí. Quiero a mis amigos, aunque no se lo demuestre. Quiero salud para mí y para los míos. Quiero vivir en un sitio tranquilo, sin ruido y sin estrés.

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