La emoción de la Copa

Aunque no lo parezca, esta entrada no va de fútbol. El caso es que ayer, por una de esas extrañas maniobras del azar (al que tan estupendamente retrata Woody Allen en “Match Point”), me platé en el estadio del Racing para ver el partido de copa entre el Racing de Santander y el Deportivo de la Coruña. Ya, ya sé que hasta el momento este post huele mucho a fútbol, pero el motivo de escribirlo no es el hecho deportivo en sí (“hecho deportivo”, “nación de naciones”, “realidad nacional”…, bonitas expresiones) sino el de que tras estar medio año “más liado que la pata de un romano” ayer fue la primera vez en mucho tiempo que conseguí desconectar de la rutina en la que se ha convertido mi vida desde hace un año. Tampoco es que fuera una desconexión brutal, de hecho salí del laboratorio a las 20:30 (todo un récord para mí) y aun así tuve que escuchar el famoso “¡qué bien viven los becarios…!” pronunciado por nuestro líder espiritual.

En fin, lo de menos fue el resultado (eso sí, el Depor pasa a la siguiente ronda). Gracias a Carolain, por dejarme los abonos. Ahora a seguir con la tarea, a ver si dentro de un tiempo razonable puedo cambiar un poco de vida y dedicarme a disfrutar de mi vejez…

Chau

El final esta cercano

Dentro de poco tiempo cuando la gente que pase por los pasillos desde la puerta del laboratorio vea las telarañas colgando y el polvo acumulado sobre las poyatas recordarán mis palabras: El final esta cercano.

La lucha de egos va a conseguir lo que la falta de dinero y manos no pudo. El final de una era.

Por si las moscas me voy a ir haciendo de una camiseta que ponga “Yo sobreviví al hundimiento del Zabolatorio”

PD: probablemente no llegue a verse nunca el laboratorio cubierto de polvo porque las ansias expansionistas de ciertos individuos no conocen límite

Ecos del pasado…

La revista nature publica una curiosa imagen que nos hace pensar en lo aterradora que pudo ser la vida en el paleolítico…

¿y yú de quién eres?

¿y yú de quién eres?

Yo no digo nada…

La olla express

Las cosas se complican y la presión va en aumento. Ya estoy listo para la vorágine “impresionante” así que espero mandarlo todo al peo en poco tiempo.

Ahora sé lo que sentían los simpáticos concursante de aquel juego de Ramonchu García: “La patata caliente”