LaTeX: newcommand

Hace poco escribí sobre las ventajas de usar el paquete units para escribir correctamente las unidades. Uno de las cosas más engorrosas es escribir unidades cuando hablamos de concentraciones y estamos en el rango de los microloquesea. Escribir 100 microgramos/microlitro en un procesador de texto implica viajar un par de veces con el ratón para insertar un símbolo de micro y mantener el tipo de letra correcto cuando sigues con el gramo o el litro. Mediante el paquete units quedaba algo como lo que sigue:

\unit[100]{$\mu$g/$\mu$l}

Para una vez lo puedes hacer así pero si tienes que escribirlo 100 veces entonces se hace un poco pesado. Como latex es una caja de sorpresas el otro día descubrí como usar \newcommand. Con \newcommand podemos definir un comando para que haga algo cuando lo invoquemos. Por ejemplo:

\newcommand{\muGmuL}[1]{\unit[#1]{$\mu$g/$\mu$l}

con esto he definido el comando \muGmuL, que toma un parámetro, de forma que al escribir \muGmuL{100} en el texto final se sustituye por 100 microgramos/microlitro (escrito con su abreviación, no con todas las letras).

Se pueden definir todos los comandos que necesitemos con \newcommand. Yo he definido todos los que emplean símbolos con micro y otros para escribir las temperaturas, rpms de una centrífuga y algo tan pesado como escribir alfa-tubulina, beta-tubulina, alfa- y beta-tubulina, etc…

Ahora solo es cuestión de imaginar todo el partido que se le puede sacar a \newcommand.

Efemérides nefasta

Hace ya 25 años que se detectaron los primeros casos de SIDA. La que empezó siendo una enfermedad de pecadores y pasó después a ser una de las principales preocupaciones de los gobiernos mundiales se percibe hoy, en el primer mundo, como una enfermedad jodidilla de llevar pero que ya no fulmina al que la padece. En el tercer mundo sencillamente es una enfermedad que aniquilará a millones de personas “irremediablemente” porque a nosotros no parece preocuparnos sus vidas lo más mínimo.

Cuando tener un email era una excentricidad y una página web un lujo al alcance de solo unos pocos, allá por el 99-98, yo mantuve durante un tiempo una web de divulgación sobre la enfermedad, y algunas veces recibía correos de gente preguntando dudas sobre la enfermedad, contagio, tratamiento…

Dos cosas que saqué en claro de aquella experiencia fueron: 1. la gente prefiere consultar a un desconocido antes que ir a su médico para informarse 2. Lamentablemente, no se va a conseguir nada regalando condones a la juventud. Definitivamente sería mucho más apropiado regalar un poco sentido común y cerebro, pero eso aún no lo permite la técnica.

Pues eso, que espero que algún día deje de celebrarse el día mundial del SIDA y que tengáis cuidado hay fuera.

Como diría Cat Stevens

Uh baby, baby it’s a wild world…

Tiempo de juego

Cada día me recuerda más mi trabajo en el laboratorio a un partido de fútbol de regional preferente. Puede que el partido dure 90 minutos pero el tiempo real de juego no pasa de 40 (por las faltas, pérdidas de tiempo, otras interrupciones…). Hoy he perdido cinco minutos en responder un mail a un proveedor por culpa de una factura impagada y 35 minutos con cierto personaje discutiendo sobre si era o no necesario perder cinco minutos en resolver el tema de la factura en vez de estar haciendo experimentos.

El mundo al revés…

Últimamente ando muy cansado y mi cerebro no da para escribir sobre nada que no tenga que ver con el trabajo, espero que la cosa cambie pronto, saludos ahí fuera

Staying Alive

Sigo vivo, aunque llevo ya algún tiempo sin escribir. La vida en el laboratorio está plagada de inacabables reuniones en la batcueva (dos de cinco horas esta semana) y un ritmo de trabajo discontinuo debido a tanta interrupción. El trabajo con nuestra colaboradora internacional sigue adelante aunque, desde luego, vamos a alcanzar muchos menos objetivos de los que nos habíamos propuesto.

Aún tengo que escribir la presentación de la tesis y el póster de la ASCB (éste lo haré en el power point de toda la vida porque alguien seguro que quiere modificarlo y tocar las pelotas).

Por cierto, el pollo es un animal que últimamente levanta encendidas pasiones en nuestro laboratorio… y no me refiero a la gripe del pollo.

La cosa va cada vez peor y el cisma absoluto es inminente.

La emoción de la Copa

Aunque no lo parezca, esta entrada no va de fútbol. El caso es que ayer, por una de esas extrañas maniobras del azar (al que tan estupendamente retrata Woody Allen en “Match Point”), me platé en el estadio del Racing para ver el partido de copa entre el Racing de Santander y el Deportivo de la Coruña. Ya, ya sé que hasta el momento este post huele mucho a fútbol, pero el motivo de escribirlo no es el hecho deportivo en sí (“hecho deportivo”, “nación de naciones”, “realidad nacional”…, bonitas expresiones) sino el de que tras estar medio año “más liado que la pata de un romano” ayer fue la primera vez en mucho tiempo que conseguí desconectar de la rutina en la que se ha convertido mi vida desde hace un año. Tampoco es que fuera una desconexión brutal, de hecho salí del laboratorio a las 20:30 (todo un récord para mí) y aun así tuve que escuchar el famoso “¡qué bien viven los becarios…!” pronunciado por nuestro líder espiritual.

En fin, lo de menos fue el resultado (eso sí, el Depor pasa a la siguiente ronda). Gracias a Carolain, por dejarme los abonos. Ahora a seguir con la tarea, a ver si dentro de un tiempo razonable puedo cambiar un poco de vida y dedicarme a disfrutar de mi vejez…

Chau