Una flor en el ojal…

…o un paraguas bien vistoso pueden ser elementos claves a la hora de ser reconocidos en una cita a ciegas. Pero hoy quiero hablar sobre la flor en el ojal, o más coloquialmente, la flor en el culo, para referirme a ese estado de gracia en el que todo lo que intentes te sale a la primera, por descabellado que sea el asunto.

Últimamente no es ese mi estado y no doy ni una a derechas. La grande y gorda presión que recae sobre mi trabajo tampoco parece favorecer el devenir experimental de mis días. La cuestión es que hoy he cobrado y todo se ve mejor cuando la cuenta pasa de casi rojo a negro tizón.

A ver si la cosa mejora y salen las cosillas mejor. De todas formas no sería descabellado preguntarse a cómo va el kilo de abono…

El “retonno”

Ea, después de mi periplo europeo vuelvo al tajo. Ahora en versión 2.0, es decir, como PhD, y cobrando… de momento.

Prometo actualizar más a menudo y quizás caiga algún post en la espeluznante lengua de Shakespeare.

Sin tiempo libre, aún

Y yo que creía que con mi recientemente adquirido estatus de doctor iba a poder relajarme un poco, después de este último año de locos. Pues resulta que no. A un mes de la visitica a Portugal ya se me ha acumulado nuevamente el trabajo. Así no hay quien disfrute de esa preciada GP2X que cayó para celebrar mi liberación. Y menos mal que tampoco me ha llegado mi X-VAMP, regalo de mi Anita, porque no hay nada que joda más que tener la tentación en casita y no poder echarle mano. Así no hay forma de seguir tachando los subtítulos del blog…

Cenas y más cenas…

Ayer por la noche cenita en casa de Gerard, con un amplio abanico de deliciosos platos (cada uno llevó su plato estrella) y vinos. Hoy por la noche, cena para celebrar la liberación. A este paso parece que voy a llegar a UK con un buen exceso de reservas energéticas.

Por cierto, hace un frío que pela, ¿os habéis dado cuenta?

Ahorrando agua, malgastando dinero…

En esta noticia se informa de la singular medida que va a adoptar un ayuntamiento para reducir el consumo de agua. El tema de la concienciación sobre el gasto del agua está muy bien, pero gastar 6500 eurazos en comprar unas bolsas para que uno las rellene de agua y las meta en la cisterna me parece un poco excesivo (aparte del gasto de repartir cada bolsa en cada casa).

La cuestión, es que cuando yo era chico ya se estilaba lo de meter en la cisterna una botella de 2 litros de cocacola o similares. Una medida que no necesitaba de un desembolso por parte del ayuntamiento y que cada uno podía llevar a cabo en casita.

Bueno, cada uno que piense lo quiera pero ya se podía invertir el dinero en mejorar las conducciones de agua en vez de comprar bolsitas.