Arrancando motores

Una de las cosas más pesadas de dedicarse a dar clases son los primeros y últimos días del curso, en los que la actividad se limita a papeleo y burocracia.

Luego igual me arrepiento pero estoy deseando empezar las clases y meterme en harina. Este curso preparando pruebas libres, con lo que hay un poco de presión que no viene mal. Pendiente estoy de concretar algún taller más para poder completar el horario y es que por fin, tras cuatro cursos de medias plazas, este año tengo dos tercios de vacante. Es un sexto de diferencia, pero sabe a victoria.

Un saludo.

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