Diesel gustazo, diéselo

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El mal habita en su interior

Hace unos 10 años remplacé mi Opel Astra gasolina por un flamante Astra diésel CDTi. La posibilidad de hacer varios miles de kilómetros al año más el empuje que tenía el diésel como vehículo con unas emisiones controladas me hizo decantarme por él.

Más tarde compramos un Hyundai i30, también diésel. En aquellos tiempos, los motores turbo diésel se habían hecho con el mercado por su potencia, bajo consumo y índice de emisiones contenido.

A la vuelta de los años nos encontramos con una tímida pero creciente caza de brujas hacia los vehículos diésel. Ya son varios los ayuntamientos [1] que se plantean limitaciones en la circulación de este tipo de vehículos, empezando por los más contaminantes [2] (normativa Euro1), y la previsión del endurecimiento de las inspecciones en las ITVs [3] .

No estoy en contra de controlar las emisiones, de hecho, me parece una idea acertada. Lo que no me parece tan acertada es la política oscilante que deja en cierta indefensión a los consumidores. Ambos coches fueron comprados en un mercado abierto en el que los fabricantes hacen publicas sus especificaciones y las autoridades dan el visto bueno a su comercialización.

Sin embargo, hemos ido conociendo cómo por una parte muchos fabricantes han engañado a la administración en dichas especificaciones mientras, que por otra, los propios gobernantes han marrado el salto a la hora de fiscalizar las emisiones más perjudiciales. Pasando de un tema en el que solo había que controlar el CO2 y las partículas más gruesas al reconocimiento de los problemas que ocasionan los óxidos de nitrógeno (NOx) y las partículas finas.

Aparte, tampoco queda claro que los vehículos de gasolina estén libres de pecado.

Ante este panorama, me queda claro que en pocos años tendré que plantearme, por motivos ajenos a mi voluntad, un cambio de vehículos pero ¿qué elegir? ¿Volverá a repetirse el tema si dentro de unos años la gasolina es el nuevo gasoil y hay que erradicarla? ¿Asistiremos a un despegue racional de los vehículos eléctricos? ¿Mejorarán sustancialmente los transportes colectivos como para plantearse la alternativa de prescindir de vehículo?

Muchos interrogantes. Desde luego ahora no tengo respuesta para ninguno de ellos pero lo que sí tengo claro es que al final, como de costumbre, pagarán el pato los consumidores, por obra y gracia de la economía sostenible.

[1] Prohibición de vehículos diésel en Barcelona
[2] Normativa Euro sobre emisiones
[3] Novedades para la ITV en 2018

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