Gestos

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No apago la luz una hora el día de la Tierra, tampoco me he echado un cubo de agua helada encima para luchar contra alguna enfermedad ni puse en mi muro una foto para reivindicar lo verdaderamente hombre que soy. No me van ese tipo de gestos. Sin embargo, no quiere decir que no tenga ninguna sensibilidad. Hace unos días se inauguró la polémica continuación de la avenida de Camilo Alonso Vega desde la Avenida de los Castros hasta la S20.

Para realizar ese ramal se expropiaron varios terrenos, algunos de ellos con vivienda incluida. Precisamente una de esas viviendas perteneció a una señora mayor a la que el ayuntamiento de esta ciudad, con su sensibilidad, mandó primero al hospital y luego al otro barrio.

No se puede hacer nada ya por ella. Pero lo que sí puedo hacer es no coger esa travesía salvo cuestión de fuerza mayor (atasco, desvío obligatorio, etc). No sirve para nada, pero me quedo con mejor cuerpo. Solo espero que no se me olvide para tener presente que el supuesto progreso no puede ni debe conseguirse a cualquier precio. Y esos son los gestos que sí me gusta hacer, los que salen de dentro y no están motivados por una moda con redes sociales y famosos de por medio.

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