Iglesia y SGAE

Resulta que tras la visitica diaria al blog de David Bravo me entero de que se acabó lo de propagar la palabra de Dios sin pasar por caja.

Viene a ser algo así como que todos los escritos que vengan del papa (encíclicas y similares) no pueden ser reproducidas sin abonar los derechos de autor.

La cuestión es que si los escritos del papa proceden de la inspiración divina y este ser divino debe ser considerado el autor último de los mismos, entonces al ser inmortal, sus derechos de autor van a durar más que los del mismísimo Disney.

¡Que venga Diós y lo vea!, nunca mejor dicho.

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