Jornada de reflexión

what the fuck!

A veces no sé si merece la pena o no escribir sobre algo. En este caso pienso que, realmente, no merece la pena pero es bueno que lo suelte.

Hace varios años ya, coincidiendo con la ampliación de la familia, decidí que no me aportaba nada ver la televisión. Día sí y día también los noticieros contaban alguna nueva trama de corrupción o algún escándalo político o similar. Por aquel entonces participaba en lo que se conoce como una ronda de coches, lo que me permitía compartir cabreo con los compañeros de trabajo mientras íbamos o volvíamos del trabajo.

Sigo sin ver la noticias, ahora prefiero escoger lo que quiero saber de entre los diferentes medios digitales. No soy acérrimo defensor de ninguno y por lo mismo me permito leer cualquier tipo de medio que tenga algo interesante a priori que contar.

El caso es que el panorama no ha cambiado, la corrupción sigue, los recortes siguen, la desvergüenza sigue…

Cuando llegaron las elecciones en diciembre me dije, por fin, esto puede cambiar. Me equivoqué. Luego han llegado las elecciones de junio y me he vuelto a decir lo mismo, y me he vuelto a equivocar.

Este es un país que no cambia. Lo único que ha ocurrido es una fragmentación de voto que le sirve la excusa de que gobierne la lista más votada en bandeja al partido ganador. Un país de más vale malo conocido que bueno por conocer y ¡Vivan las caenas! [1]. Un país con un futuro incierto y en el que la luz aún no se ve al final del tunel.

El cambio iba a ser a mejor, no lo sé, lo que sí sé es que en diciembre y en junio los años de corruptelas, prevaricación y asalto a los derechos de los ciudadanos han sido respondidos con una palmadita en la espalda. No hay seguidores más fieles que los del partido en el poder y de seguir las cosas así volveremos a tirar dinero organizando las elecciones y volveremos a ver como el poder permanece con los mismos. Tiene tiempo y ostentan el gobierno en funciones. No tienen prisa.

¿Llegaremos a vernos en esa tesitura?

En fin…

The more things change, the more they stay the same

Vaya temazo de Cinderella.

[1] ¡Vivan las caenas!

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