La ciencia de la comida

No me considero un quimiofóbico, ni mucho menos. Tampoco me despreocupo alegremente del origen de lo que comemos mi familia y yo.

Pero un par de noticias que he leído ultimamente me han tocado un poco la fibra sensible. Por una parte las hamburguesas de laboratorio son ya una realidad viable y por otra parte las manzanas que no se oscurecen pasados unos minutos después de cortarlas también están disponibles.

En el primer caso se trata de una “hamburguesa” creada en el laboratorio a partir de células madre de vaca. Que se multiplican en in vitro para dar lugar a una especie de amasijo de carne.

En el segundo caso, se emplea RNA de interferencia para inhibir las enzimas que participan en el las reacciones de pardeamiento natural de la manzana. Con esto se pretende que una manzana cortada aguante blanca durante más tiempo.

La cuestión es, ¿estamos locos o qué? Nunca he sido contrario a la investigación, que considero necesaria y fructífera, pero, de verdad, ¿no hay nada más interesante o útil que hacer en el campo de la nutrición?

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