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La emoción de la Copa

Aunque no lo parezca, esta entrada no va de fútbol. El caso es que ayer, por una de esas extrañas maniobras del azar (al que tan estupendamente retrata Woody Allen en “Match Point”), me platé en el estadio del Racing para ver el partido de copa entre el Racing de Santander y el Deportivo de la Coruña. Ya, ya sé que hasta el momento este post huele mucho a fútbol, pero el motivo de escribirlo no es el hecho deportivo en sí (“hecho deportivo”, “nación de naciones”, “realidad nacional”…, bonitas expresiones) sino el de que tras estar medio año “más liado que la pata de un romano” ayer fue la primera vez en mucho tiempo que conseguí desconectar de la rutina en la que se ha convertido mi vida desde hace un año. Tampoco es que fuera una desconexión brutal, de hecho salí del laboratorio a las 20:30 (todo un récord para mí) y aun así tuve que escuchar el famoso “¡qué bien viven los becarios…!” pronunciado por nuestro líder espiritual.

En fin, lo de menos fue el resultado (eso sí, el Depor pasa a la siguiente ronda). Gracias a Carolain, por dejarme los abonos. Ahora a seguir con la tarea, a ver si dentro de un tiempo razonable puedo cambiar un poco de vida y dedicarme a disfrutar de mi vejez…

Chau

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