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La tormenta perfecta

Ayer nos cayeron encima unos 60 litros por metro cuadrado en un ratico. La conjunción de esta “tormenta perfecta” con nuestra “facultad de medicina imperfecta” no podía resultar en nada bueno así que además de que se inundó parcialmente nuestro laboratorio, hubo un corte de luz que amenazó durante más de una hora la supervivencia de nuestras queridas proteínas. Para colmo de males, tras una explosión en el cuarto de transformadores (que se inundó) el grupo electrógeno fue incapaz de suministrar electricidad al edificio durante casi otra hora. Una pieza “un poco defectuosa” impedía que la electricidad que generaba el grupo electrógeno llegará al edificio. Desde las 4 de la tarde hasta las 8 nadie las tenía todas consigo. Al final el grupo electrogeno consiguió enganchar con la instalación y se resolvió la crisis.

Preguntas sin resolver: ¿Por qué en un sitio en el que llueve bastante se hacen tejaditos planos como si estuvieramos en Almería?, ¿Por qué un grupo electrógeno no está preparado para una emergencia? ¿Por qué a los becarios siempre les tocan estos fregados?

PD: 30 congeladores de -80º en un edificio son una barbaridad. Con la progresión de consumo eléctrico que llevamos en esta facultad la próxima vez que ocurra algo similar no creo que haya grupo electrógeno con capacidad suficiente para alimentarla. Espero que cuando eso ocurra yo ya no esté aquí y que sufra panete las consecuencias de esta falta de planificación.

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