Los ricos también lloran

Y también mueren. Menos mal. Corren malos tiempos para los poderosos entrados en años. Es un alivio que ni con dinero se pueda comprar la vida eterna. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Aunque, desde luego, el bollo que dejan es bastante apetecible.

Ánimo, y que si alguno más se apunta a caducar que no lo deje para más adelante.

Un saludo

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