Más listo que una bala

Leo esta mañana Leer con luz de luna en el blog de Pérez Reverte y lo único que saco en claro es que aun siendo un escritor muy vendido (y por lo tanto muy leido), él no tiene ni idea de lo que es el libro electrónico. Parece que algunos han descubierto el ebook tan recientemente que lo asocian sin dudar al Ipad y otros tablets. Es como si no supieran lo que es un lector de libros electrónicos, un aparato muy limitado y cuya función principal es… leer libros electrónicos.

Yo tengo un booq, y con él lo único que puedo hacer es leer, es cierto que puede reproducir mp3, lo que puede ser útil cuando, por ejemplo, estudias idiomas (audiolecciones y su correspondiente transcripción) pero ese es un uso muy minoritario.

De hecho para leer en el booq necesitas una fuente de luz externa, como en el libro de papel de toda la vida.

Pérez-Reverte es el clásico ejemplo de “artista” que confunde la velocidad con el tocino y no es capaz de adaptarse a la nueva realidad digital. Lo más importante del libro es el texto que contiene, no el soporte en el que se escribe. En cierto modo me recuerda un poco a esos fanáticos del vinilo, incapaces de escuchar música si no procede de un LP.

Yo crecí escuchando música en cintas de casete con un persistente ruido de fondo, después escuche algún que otro LP y evolucioné rápidamente al CD.

Hoy escucho música en el reproductor de mp3 del coche, en el teléfono o en lo que se tercie y puedo asegurar que And Justice For All, gran obra del metal donde las haya, se disfruta por la música, no por el soporte en el que se grabó.

De igual forma cuando leía novelas de Stephen King, las disfrutaba igual tanto si era la edición de bolsillo como si era una edición de lujo con ilustraciones y tapa dura. Ahora disfruto de cientos de libros a un click de distancia, para leer y disfrutar leyendo aunque sea sobre un tecnológico soporte plástico. No, no me va el fetichismo del papel, su olor, su tacto o sus limitaciones, prefiero avanzar dentro de lo razonable.

Un Ipad o un tablet no sirven para leer, lo mismo que no sirve un ordenador o un teléfono. Las pantallas que emiten luz cansan la vista y por ello, para los que quieren disfrutar de la lectura durante horas y horas, se inventó el lector de libros electrónicos.

Y yo escribo poco y mal, no como Pérez-Reverte, pero leer, lo que se dice leer, eso lo sé hacer bastante bien, tanto en papel como en mi booq.

Chao.

PD: el título hace referencia a una de mis escenas favoritas de la película Robocop.

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