Minimalismo materialista

/images/bambaw.jpg

Es fácil pensar que cuando uno tiende hacia el minimalismo deja más hueco en su vida a lo espiritual y se aleja de lo material. En mi caso, lo espiritual lo tiene bastante complicado para anidar con lo que ese espacio lo reservo para cuando encuentre con qué rellenarlo. El caso, es que en vez de alejarme del materialismo estoy volviéndome un poco neomaterialista, si es que existe algo así. Es decir, empiezo a valorar más los objetos que poseo ya que, si voy a tener pocos prefiero tener los que más se ajusten a mis principios.

Ya hace tiempo que no compro nada en las tiendas de todo a un euro, debido a la baja calidad de loa materiales pero en otras tiendas más convencionales también puedes encontrar malos productos.

Es entendible y, además, necesario que exista un rango de precios amplio para el mismo tipo de producto, por ejemplo, si quieres jugar al tenis lo normal es que compres una raqueta de iniciación, con características inferiores a las de alta gama pero con un precio más asequible. Está bien, repito, pero para mí eso se justifica solo cuando la diferencia de precio se debe a usar materiales de menos calidad o un proceso de producción menos refinado. Lo que no quiero aceptar es que la diferencia de precio sea el resultado de unas condiciones de trabajo deficitarias con sueldos ridículos y jornadas de trabajo inacabables, por no hablar de la mano de obra infantil.

Porque los empresarios no pierden dinero y si te venden algo muy barato a ti es porque otros, en algún punto de la cadena de producción han descontado de su sueldo la parte que nos estamos ahorrando.

Es por eso por lo que quiero aprender a valorar más las cosas, a comprender por qué cuestan lo que cuestan y si es eso lo que realmente valen. Y en ese punto el minimalismo es un gran aliado. Al comprar pocas cosas, solo las que necesito, puedo dedicar tiempo a informarme del proceso de producción, de su origen, incluso de la ética de sus fabricantes.

Así que ahora ya no busco algo en amazon y cuando lo veo barato me lo compro, como he hecho durante mucho tiempo, si no que cuando lo encuentro busco la información relevante en internet y si me convence lo compro pero si no lo hace vuelvo a buscar otro producto alternativo hasta tener un grado de certeza de que la compra es acorde a mis planteamientos.

Sonará extravagante pero creo que es un cambio que tiene como resultado premiar a los fabricantes y productores que tienen objetivos más nobles que solo ganar dinero. Y no es que ganar dinero sea nada malo. Se necesitarán siempre productos y es de ley que la gente sea recompensada por su trabajo, pero no quiero vivir mejor a costa de que otros vivan peor. Ese es un negocio del que no quiero formar parte y en la medida que pueda evitarlo no lo haré.

Por otra parte, los objetos de baja calidad suelen necesitar ser cambiados cada poco tiempo y eso repercute en el medio ambiente. Este medio ambiente que pinta mal para el futuro y que será parte del legado a nuestra descendencia.

La calidad de los materiales, el impacto ambiental causado para obtenerlos o la reciclabilidad que tengan cuando ya no funcionen son puntos a valorar en las compras.

Entended que no me he convertido en una especie de talibán neomaterialista ni es esa mi intentión. Pero creo que es algo que en un mundo en el que cada vez aparecen más cosas nuevas cada menos tiempo es necesario pararse un poco, respirar con calma y tomar la elección más adecuada, dejando el precio en un segundo plano porque, al final de todo, el dinero sirve para adquirir bienes o servicios, y te va a tocar gastarlo sí o sí. Así que hagámoslo con cabeza.

Un saludo y que tus compras sean hechas desde la cabeza y no desde la cartera.

Comentarios

Comments powered by Disqus