Pasión por la sangre

Una de las cosas que más me ha molestado durante estas vacaciones, aunque es algo que viene ya de largo es la insaciable búsqueda de sangre de los telediarios. Es imposible ver una noticia de un accidente de tráfico, una víctima de malos tratos o el último ajuste de cuentas en Madrid sin que te obsequien con un magnífico primer plano de una mancha de sangre. Si además está lloviendo y la sangre fluye por la acera mejor que mejor.

La sangre en sí, no tiene nada malo, y si no que se lo pregunten a la morcilla, pero esa obsesión por teñir de rojo las noticias para conseguir un mayor impacto en el espectador es casi enfermiza.

Cuando yo era niño, en el pasado milenio, las imágenes de Paquirri muriendo en la plaza de toros marcaron un hito en la crudeza televisada. Aún así advirtieron una y otra vez que las imágenes que iban a emitir podían herir la sensibilidad del espectador. Hoy en día casi se disculpan por no poder ofrecer algo más sangriento, por no poder tener una cámara en el momento en el que mana la sangre fresca de la herida.

En fin, parece que el personajillo de la foto ronda por las redacciones de los telediarios clamando su ración diaria de sangre…

Drácula

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