Recuperación

Parece que la crisis va quedando atrás. Al menos eso apuntan algunos indicadores económicos. Mérito de las políticas anticrisis o porque no hay mal que cien años dure, el caso es que las cosas van mejor. Yo no soy experto económico, ni mucho menos, pero el hecho de vivir frente a una rotonda de mucho tráfico me ha permitido apreciar un resurgir del coche tuning.

Ese coche tuning aberrante fruto de la inversión de miles de euros en pintura y fibra de vidrio era el exponente de una sociedad en la que trabajando como un burro se podía juntar dinero. Hasta hace poco tiempo había que trabajar mucho para no tener problemas a fin de mes y, desde luego, no había dinero para tunear a tontas y locas.

¿Quiere decir eso que a la gente le va mejor? En mi opinión no. Esta crisis se ha llevado por delante muchos futuros y expectativas. No son pocos los que tendrán que seguir trabajando duramente para intentar no tener problemas a fin de mes y poder seguir pagando las deudas contraídas que los arrastran hacia el fondo cuales zapatos de cemento.

Otros tantos jubilados habrán perdido mucha salud, y no poco patrimonio, tratando de mantener a flote a sus vástagos y revástagos.

Mi percepción es que la gente que empieza a consumir más alegremente es la gente más joven, la que, probablemente, a capeado el temporal al cobijo de padres y madres que han hecho todo lo posible para que no lo noten en exceso. Esa percepción suave de la crisis es la que permite olvidar rápido los malos momentos.

Los abuelos que han pasado una guerra no se dejan ni una miga en el plato. Solo el que ha pasado hambre no olvida nunca lo que eso significa.

No hay duda de que para algunos la cosa empieza a ir mejor pero ¿Habrán aprendido algo de las experiencias pasadas?, ¿Volverán a repetirse los mismos errores?

El tiempo lo dirá, pero por si las moscas ni dejes de ahorrar algo, por lo que pueda pasar.

Un saludo.

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