Todo es mejor con Bluetooth

Hace muchos años, fui de excursión con el instituto. Eran los tiempos del kin tostis, y demás temazos de la música disco y yo formaba parte de un valiente aunque reducido grupo de jovenes jevis que viajaban pertrechados con un radiocasete y un buen montón de cintas. El caso es que durante el largo viaje de autobus, casi cinco horas, fue imposible escuchar nada que no fuera el horrendo kin tostis y el resto de temazos del bolero mix de turno, ya que a cada intento de poner el radiocasete, 50 pares de ojos hostiles se nos clavaban y nos condenaban al silencio. Y qué decir del autobusero, que solo accedió a poner living on a prayer y quitó la cinta a la primera nota de Master of Puppets

Hoy he vuelto a ir de excursión con el instituto, ahora como profesor, y he visto como ese problema ha desaparecido en gran medida. Esta vez el grupo reducido de jevis viajaban armados de teléfonos de penúltima generación con tarjetas de memoria microSD repletas de épicos temazos.

Para escuchar una canción se ponían los cascos, se pasaban la canción por bluetooth y cuando todos la tenían se sincronizaban, para escucharla todos al mismo tiempo, cada uno en su teléfono, sin que ningún popero de turno les mirara mal.

¡Qué grandes avances ha traído la tecnología!, incluso en cosas tan sencillas como esa. Y es que ¡todo es mejor con Bluetooth!

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